Emprendedores son los grandes beneficiarios de las políticas públicas culturales

Este año, cuando el Ministerio de Cultura de Colombia cumple 20 años de su conformación, hará público ante los colombianos, el 17 de mayo,  el primer informe cuatrienal que da cuenta de las políticas que protegen y promueven la diversidad cultural en el país.

Los pequeños y medianos empresarios del sector cultural son grandes beneficiarios de las políticas públicas desarrolladas por el Ministerio de Cultura, pues gracias a estas normativas las industrias culturales y creativas han podido fomentarse y consolidarse a nivel nacional, como se mostrará en el informe de la Convención sobre la Protección de la Diversidad de las Expresiones culturales ante la UNESCO el próximo 28 de abril.

Juan Sebastián Bastos es productor de audio, en 2011 fundó Tambora Records, un estudio de grabación con un enfoque en música con influencia tradicional, hoy es un sello disquero independiente con representación internacional. “Cuando fundamos Tambora, comenzamos a trabajar con agrupaciones que carecían de recursos para hacer grabaciones de alta calidad pero con muchísimo talento, así que empecé a tener contacto con programas del Ministerio de Cultura como el de internacionalización, y en 2014 fuimos al WOMEX en España con Tribu Baharú, tuvimos muy buena recepción y el Ministerio nos apoyó desde el principio” Resalta.

Así como Tambora Récords y los grupos colombianos pertenecientes a esta disquera, entre los que resaltan: Colectro, Tubará, Rompefuego o Redil Cuarteto, son varios los proyectos, no sólo de música, que han prosperado en el tiempo gracias al apoyo nacional al arte y al fortalecimiento del sector.

Uno de estos proyectos es el teatro R101 de Bogotá, una iniciativa fundada por entusiastas de varias universidades en 1995 y que hoy es la única sala de la ciudad con programación los 7 días de la semana. “Nosotros llegamos al barrio Quinta Camacho en el 2001” cuenta Hernando Parra, miembro fundador del teatro “duramos muchos años pagando arriendo, pero gracias a la ley del espectáculo público, logramos comprar la casa donde estamos, reforzarla estructuralmente, adaptarla, y dotarla con los requisitos técnicos y de seguridad para nuestro público”

Los dos empresarios están convencidos de la importancia de proteger la producción cultural nacional, que a veces puede verse ahogada por contenidos extranjeros con un enfoque fuerte de mercado. Bastos considera que el producto colombiano, no sólo debe ser protegido para su consumo interno sino que tiene el potencial para ser reconocido en todo el mundo “la única forma de que nosotros nos destaquemos a nivel internacional es mostrando lo nuestro. Si tenemos una política que apoya nuestro contenido, nos vamos a destacar a nivel mundial”.

Hernando Parra, resalta la importancia de las diferencias culturales, pues, para él la cultura debe ofrecer tantas opciones artísticas como personas hay trabajando para el arte “Yo creo que el discurso en general del Ministerio está sentado sobre la defensa de esas diferencias, específicamente el teatro R101 es una sala de 60 personas, hoy una sala de éstas no es sostenible, tendría que estar haciendo teatro comercial para 100 o 200 personas para que fuese sostenible, en este orden de ideas, un teatro diferente para 60 personas ya es, de entrada, algo bien particular y el Ministerio lo ha entendido y nos ha colaborado”

Es por estos motivos, entre otros, que en el 2012 Colombia se suscribe a la Convención sobre la Protección de la Diversidad de las Expresiones culturales de la UNESCO y, este año, presenta el primer informe internacional de resultados.

El teatro R101 hace parte de las instituciones que celebran esta labor “Es de vital importancia defender la diferencia y las manifestaciones artísticas más particulares que existen” dice Hernando Parra “es una manera de defenderse de una globalización malentendida, una globalización homogenizante, una que tiende a unificar discursos” Para él iniciativas como estas hacen la diferencia y preservan la particularidad por encima de discursos hegemónicos y hay que defenderlas y apoyarlas para definirse y resignificarse como culturalmente diferentes.

El sector cultural pasa actualmente por uno de sus mejores momentos, en parte por el impulso que ha recibido la industria cultural del sector público. Sebastián Bastos resalta que “tenemos muchas posibilidades de mostrar nuestras propuestas a inversores extranjeros sin salir del país, a través de los mercados culturales, eso nos beneficia para que no tengamos que invertir tanto en viajes para mostrarnos afuera. El trabajo que ha hecho el Ministerio en ese sentido nos ha aportado muchísimo”, Parra agrega “Lo que le dan estas políticas al sector son los medios para ser formal, y para que redunde en el beneficio del público. Nosotros sólo somos los intermediarios, el beneficiario siempre va a ser el público” señala Parra.

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